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CHEVROLET ONIX 2020, NUEVA GENERACIÓN QUE YA LLEGÓ AL PAÍS

CHEVROLET ONIX 2020, PROBAMOS SU NUEVA GENERACIÓN QUE YA LLEGÓ AL PAÍS

El automóvil esencial de Chevrolet está nuevo de punta a punta y entre sus estrenos se destaca el motor 1,0 de tres cilindros, turbo, con 115 caballos

POR: REVISTA MOTOR.

Renovarlo de punta a punta, con un borrón y cuenta nueva en todos los sentidos, desde la plataforma, suspensiones, frenos, motor, interior, seguridad y conectividad, implica que el modelo que está lanzando esta semana Colmotores se encamina a un gran protagonismo en el mercado de la gama más compleja.

Este nuevo carro nace de los diseños y estudios de Chevrolet a través de sus varios laboratorios de pensamiento y dibujo, en conjunto con los de su socio SAIC en China. Por supuesto, por fin sale de las evoluciones de Corsa, Aveo, Optra y el mismo Onix, que se despide con una plataforma, mecánica, carrocería, conectividad y seguridad de otra generación.
La cabina, como pueden verla, mantiene todo el aire de familia, pero se distancia con elegancia gracias a estiramientos milimétricos en sus medidas, formas totalmente diferentes, mejores colores y en general tiene una presencia muy representativa para un sedán familiar, en el cual se podrán escoger desde ya las posibilidades de tres volúmenes con baúl, o bien el tradicional hatchback, que llegan de México y Brasil, respectivamente.

Dos puntos que robaron la atención en las pruebas, la más notable es que tiene un motor totalmente nuevo en la marca y con revolucionarios toques. Se trata de un tres cilindros de 1.000 cm3 con turbo que mueve el carro con buena agilidad y desempeño gracias a los 115 caballos y 160 Nm de torque que aparecen desde las 2.000 rpm, no sin antes acusar algún bache de espera mientras carga el turbocompresor, cuyo cuerpo ya es parte de la fundición de la culata para mayor eficiencia y respiración, que es bien alegre hasta la raya límite del tacómetro marcada en las 6.000 rpm. Hay 12 válvulas, número que empieza a desplazar el popular 16V de los desaparecidos 4 cilindros. Por su diseño de cámaras y pistones, funciona con gasolina corriente en todas las alturas.

Más allá de este punto en el cual el Onix se equilibra con la modernidad mecánica del momento, toma distancia y diferencia con el nuevo sistema de movimiento de los ejes de levas, que se hace mediante una correa, pero de características muy singulares, pues no es el ‘caucho’ externo tradicional, sino que se trata de una banda similar a la que acciona las cajas CVT y que va inmersa en el aceite del motor y aislada de los enemigos ambientales. Gracias a esto, Chevrolet le da una vida de 240.000 kilómetros. Adiós al pánico de la correa de repartición.

Hay dos posibilidades de caja. Una mecánica de cinco adelante en las versiones de entrada llamadas LT o la de seis automática en el segundo nivel del sedán y en las de lujo LTZ o Premier. Manejamos la Premier con todos los accesorios en condiciones de altura similares a las de Bogotá y con el cupo completo de pasajeros en ruta y ciudad. El desempeño es correcto, pero no electrizante y hay que tenerle algo de paciencia en los rebajes rápidos mientras el cerebro del motor y la caja se conversan, aunque esto se notará solo en el manejo exigente y no en el cotidiano. Las relaciones están bien y es fácil llegarle a los 160 kph con perspectivas de unos 175, mediando espacio y dejando pasajeros en la zona de espera.

En cuanto a chasís y dinámica de marcha, es un muy correcto carro de familia, obediente a la dirección electroasistida progresivamente. Está bien insonorizado, pasa perfectamente pisos exigentes como los adoquines de las calles del viejo Quito y en la pequeña pista del kartódromo del Centro del Mundo es fácil de llevar si no se persiguen giros extremos, en los cuales es sensible al acelerar porque levanta fácilmente la rueda interior delantera, que patina ligeramente pero se deja aterrizar por su cuenta gracias a los controles electrónicos de estabilidad y tracción, de serie en toda la gama. En general, va de trompa, suavemente como todo tracción delantera, y esto genera seguridad porque la cola no se mueve.

Todo el interior está bien confeccionado, con posibilidades de materiales más nobles en los muebles en las gamas altas, el timón tiene todas las funciones al alcance de los dedos, pero los apoyacabezas traseros merecen una revisión de forma y altura, pues son duros y despedidores para un viaje, lo mismo que la tapa de la guantera, que abre sobre las rodillas del pasajero. Hace mucha falta una chapa externa para abrir el baúl sin el mando interno o de la llave.

Pero en la cabina el tema dominante es la conectividad, que se destaca porque tiene wifi nativo, es decir, usa una sim card de la red de Claro, propia del carro, que permite la comunicación con todas las funciones de Apple CarPlay y Android Auto, además de conectar hasta siete aparatos diferentes al mismo tiempo y a una distancia hasta de 15 metros del carro, gracias a la superantena que lo enlaza con las redes en 4G. La recarga mensual la hace el usuario a su gusto como con cualquier teléfono.

Este sistema, que se maneja en una buena pantalla central de siete pulgadas y algunas funciones remotamente con el Smartphone, se complementa con la última generación de MyLink, que incluye la tecnología OnStar, con lo cual el carro y sus ocupantes quedan bajo la protección, el cuidado y la asistencia de esta red de soporte de Chevrolet.

En accesorios, son notables los sensores de invasión de carril colocados en el cuerpo del espejo mucho más visibles, el aire acondicionado de control electrónico, cargador inalámbrico para los teléfonos, conexiones USB en la parte trasera, cámara de reversa con asistente parcial para estacionar en los Premier (hay que frenar y acelerar), encendido con botón, dentro de la lista de agregados.

Para finalizar, en seguridad pasa sobrado: 6 airbags, el obligatorio ABS, controles de estabilidad y tracción y fijaciones Isofix para las sillas, instalados en una cabina de aceros avanzados y de deformabilidad controlada, le valieron las cinco estrellas completas en la revisión de Latin Ncap desde antes de salir a la venta.

Precios: La gama de sedanes arranca en los 47 millones en el manual, pasa a 50 con caja automática, sube a 54 con la dotación LTZ y termina en 61 con todos los juguetes de adentro y afuera. Los hatchback nacen en 55,3 millones con caja mecánica y una presentación deportiva con accesorios exteriores y molduras negras, y por el Premier de cinco puertas, el cheque se llena por 59,3 millones de pesos. Está en “la pomada”.

José Clopatofsky / Probamos en Quito el nuevo Onix por una gentil invitación de Colmotores



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